En todas las colmenas movilistas con independencia del uso que les demos el componente imprescindible par que cumplan con su fin es la cera estampada, con su uso todos los panales al ser obrados serán rectos y casi todo su superficie de celdas de obreras, en algún caso una colonia puede equiparse con láminas que al ser examinadas tiempo después están destinadas a celdas grandes. La lámina de cera contiene el esbozo de la base de las celdillas que las abejas literalmente estiran haciendo los hexágonos que servirán de cuna a las crías, si la lámina contiene la cantidad de cera apropiada no es necesario añadir más para su construcción, las paredes son extremadamente finas y tan solo el borde superior está reforzado ligeramente. La disposición en hexágonos permite aprovechar el espacio de manera óptima y sobretodo permite una gran resistencia, cosa que es posible demostrar de forma matemática, por ello la abeja hace miles de años y de forma natural eligió para hacer su panal la disposición mas conveniente, constituye esto una prueba mas de la optimización de todo lo que sucede dentro de la colmena.
El hecho de usar la lámina de cera como complemento insustituible del marco de madera permite que los panales sean rectos, esto ha su vez nos facilita el poder sacarlos y examinarlos, es frecuente que algunas colonias a pesar de todo tengan una cierta tendencia a construir, sobretodo en la parte de arriba si hay miel, con alguna curva, no es extraño la tendencia natural es precisamente a construir en curva, respetando eso si la distancia de la abeja, es algo importante a tener en cuenta, se trata de una de las pocas cosas que las abejas nos permiten. En la naturaleza la disposición de los panales es curva en nuestras colmenas la disposición es recta, pero cualquier colonia que fuera expulsada de su colmena movilista y devuelta a una rústica construiría dando a los panales la forma curva natural, por tanto las abejas si bien se adaptan a nuestro interés conservan su instinto natural intocable y se comportan como la han hecho desde el inicio de su existencia. Debemos aprovecharnos de esta facilidad para manejar y atender las colonias pero considerando hacerlo de manera que no perturbemos y menos maltratemos las colonias sirviéndonos de esta facilidad.
Las láminas son fijadas a los marcos por medio de los alambres de fijación que están solidarios al marco, los cuadros grandes deben tener cuatro alambres, los medianos tres y los de media alza industrial solo dos.
El pegado de una lámina se inicia metiendo el borde en la ranura superior, después volteamos el marco de modo que nos queden los alambres a la vista dejándolo descansar sobre una tabla que tiene la medida interior del marco, una vez colocada pasamos lentamente un soldador eléctrico por encima del alambre haciendo presión para que quede incrustado en la cera. Si podemos deberíamos reducir un poco la tensión de alimentación del soldador para que no caliente mucho y funda demasiada cera alrededor del alambre que quedaría pegada a la tabla soporte o al papel que es conveniente intercalar entre la lámina y tabla.
Si damos láminas a estirar a las colonias y nos encontramos con que en algunas las abejas han hecho agujeros quiere decir que contenían impurezas procedentes de la fabricación que no son toleradas, no suele presentarse con frecuencia pero produce su rechazo inmediato y la pérdida de utilidad del panal o al menos de una parte de su superficie útil.
Las láminas de cera son muy frágiles en épocas frías del año, durante este tiempo no deben ser manipuladas para evitar su rotura, por el contrario en primavera verano con mas altas temperaturas es posible manipularlas sin temor gracias a la elasticidad que tienen.
Toda la cera que queda después de desopercular y la procedente de láminas rotas e incluso de panales viejos debe ser aprovechada para ser de nuevo estampada.
Se separa cuidadosamente la procedente de los panales viejos, estos dan un producto de inferior calidad por la cantidad de impurezas que nos quedan después de la fusión.
La procedente del desoperculado y de láminas viejas es muy fácil de fundir y se obtienen con ella unos Kg. de cera amarilla de la mejor calidad, para ello los opérculos serán lavados cuidadosamente en agua para quitarles los restos de miel que pudieran tener y se van echando en un recipiente donde hemos puesto agua que cuando está a punto de hervir esta lista para ir recibiendo la cera que se va licuando, es importante no elevar mucho la temperatura de forma que se produzca ebullición. Una vez la cera liquida se hecha toda de una vez en un recipiente de boca ancha mejor humedecido, si apreciamos alguna impureza gruesa, abejas muertas etc. lo colamos al vaciarlo, una vez todo el liquido en el recipiente lo tapamos y abrigamos lo mejor posible para retrasar la solidificación todo lo posible, durante este tiempo las pocas impurezas que han podido pasar se depositan en el fondo debajo de la cera sobre el agua que la acompañaba, al día siguiente cuando la cera está dura la sacamos del recipiente y rascamos por la parte inferior algo de barrillo que pueda tener y está lista para proceder a su estampación ya sea por nuestros medios o por las empresas especializadas.
La cera procedente de la fusión de los panales viejos y sobretodo aquellos que han tenido cría dan una enorme cantidad de impureza procedente de las mudas de las abejas que en sus celdas han nacido, por ello nunca se debe mezclar con la otra, después de la fusión deja una gruesa capa de barrillo por la parte inferior y su aspecto es mas oscuro por las impurezas que han quedado en medio de la masa.