Enjambrazón natural

No hay error en considerar una colonia de abejas como un ser aislado cuyos componentes trabajan para el bien del conjunto y así considerado la salida de un enjambre seria como dar nacimiento a otro individuo que vivirá de forma independiente, para el apicultor puede significar un inconveniente ese proceder natural de las colonias, la marcha de ganado es pérdida de cosecha, cabe la posibilidad que la salida de varios enjambres secundarios provoque incluso la orfandad de la colonia cepa y casi siempre los enjambres deben ser recogidos en sitios enojosos y difíciles.

Utilizando las modernas técnicas apícolas se reducen los enjambres naturales emitidos porque se puede satisfacer una de las necesidades más imperiosas de las colonias y que es la de disponer de espacio suficiente, el usar colmenas bien diseñadas que permiten una buena ventilación hace que las abejas se encuentren a gusto alcanzando volúmenes de ganado muy grandes lo que es una ventaja muy importante cuando tratamos, como es el caso, de obtener buenas cosechas.

En alguna ocasión la renovación de la reina vieja se realiza forzándola a partir con un enjambre, en este caso el grupo de abejas suele ser bastante grande y tiene entonces buenas posibilidades de dar satisfacción al apicultor al instalarse como colmena independiente. Cuando la enjambrazón es forzada por falta de sitio como es el caso de cámaras bloqueadas en extremo, es tal la presión de las nodrizas que construyen gran cantidad de realeras de las que van naciendo sucesivas reinas que se van con enjambres cada vez más pequeños, hasta cuartos, provocando una gran desorganización e incluso pérdida de la colonia cepa.

A excepción del primero que en general es grande, los otros es normal que sean demasiado pequeños y van ha tener serias dificultades para llegar a ser productivos y como sus reinas no están fecundadas tienen dos defectos, que se pueden ir después de recogidos por que no les guste la colmena o pueden partir con las reinas cuando salen a fecundar siendo perdidos por el apicultor.

Si nuestra colonia dispone de espacio suficiente y puede ser ventilada con facilidad y sobretodo su raza no es enjambradora, hemos disminuido de forma muy notable las causas de la enjambrazón natural.

El aumento de colonias para nuestro colmenar o para la venta es un manejo apícola en la actualidad perfectamente conocido y que nos permite llevar a nosotros la iniciativa, evitar totalmente los enjambres no es posible pero sí reducirlos al mínimo.

Es algo interesante poder presenciar la partida de un enjambre, sobretodo cuando pensamos que todo el ganado en cuanto se agrupa en torno de la madre se "olvida" en cuestión de minutos de la situación de su colmena, orientándose en los días posteriores de la situación de la nueva, que puede estar al lado de la otra sin que ello sea motivo para regresar. Lo más notable es que esto les ocurre lo mismo a las jóvenes abejas recién salidas al exterior como a las mas viejas que parten en el momento de llegar del campo con las pelotas de polen en las patas. En las primeras horas si ocurriera algún imprevisto, como sería la lluvia, podría inducir al grupo a regresar a la colmena para partir más adelante.

Durante las primeras horas después de partir todas las abejas perdidas pueden regresar a su colmena, con el paso del tiempo van perdiendo esa posibilidad y después de un día ya no regresan muriendo en el campo de frío si no pueden seguir al grupo.

El primer enjambre en salir va ha llevar la reina presente en la colonia, y será poco mas o menos la mitad de la población, es grande y se halla formado por abejas de todas las edades como corresponde a una colonia que pretende organizarse correctamente y aporta a la tarea individuos suficientes y adecuados a todas las funciones.

Se suele posar cerca de la colmena cepa pues el peso del abdomen impide volar inicialmente a la reina lejos, mas tarde sí puede hacer vuelos largos en dirección al alojamiento definitivo, que se admite las exploradoras han buscado antes o al menos en las primeras horas después de haber salido de la colmena.

En estos primeros momentos aceptan, en general, el alojamiento que les presenta el apicultor a no ser que presente alguna deficiencia, estará seco y limpio sin más. Si dudamos de la procedencia de un enjambre que aparece en nuestro entorno y por tanto del tiempo que lleva buscando alojamiento, examinamos las abejas y si ya no tienen polen alguno en las patas nos indica que pueden ir en busca de un alojamiento lejano y solo han hecho una parada casual, al intentar apoderarse de ellas es corriente que emprendan el vuelo otra vez, sería muy útil apoderarse de su reina y enjaularla lo que no será fácil y en todo caso si logramos meterlas en una colmena les damos de inmediato e incluso antes de tratar de meterlas un cuadro que tenga cría lo que ayuda a fijarlas de forma definitiva. Se debe tener presente que un enjambre puede permanecer varios días en nuestra colmena y luego partir cuando menos lo esperamos.

Los enjambres que pudieran partir después del primario son mas pequeños y van todos acompañados por una o varias reinas que casi siempre estarán por fecundar, como son mas ligeras ya en los primeros vuelos pueden irse a posar mas lejos y las abejas que las acompañan se muestran muy nerviosas al ir a recogerlas e incluso pueden partir de forma inesperada. La razón de esta conducta está en la presencia de varias reinas que transmiten diferentes presenciales en lugares distintos del sitio donde están posadas y que inducen a las abejas a trasladarse de un lugar a otro siguiéndolas.

Como el número de reinas que pueden partir con estos enjambres puede ser muy elevado es posible encontrar reinas recién nacidas que todavía no transmiten presencial alguno no identificándolas las abejas, esto lo podemos comprobar cuando las enjaulamos y vemos como solo algunas reúnen abejas, en el momento que dos o mas estén en este caso reina la confusión, y así mientras un grupo de abejas siguen a una que entra en una colmena otro grupo puede salir detrás de otra volviendo al sitio de donde venían o trasladándose a otro lugar.

En conveniente resaltar que el llevar varias reinas en la situación descrita no impide a estos secundarios reunirse en un punto y si es su voluntad se levanta y se reúne en otro sitio aparentemente sin el menor problema, no sucede lo mismo cuando el apicultor trata de capturarlo, en este caso es previsible que haya dispersión.

El disponer de varias reinas ocasiona algunos problemas añadidos a las colonias que las tienen y podemos ver como sobre la marcha las abejas embolan y matan algunas y después de estar dotados de tantas los enjambres secundarios pasan por las mismas dificultades que los otros que tan solo disponen de una o de dos y es algo normal que al final se queden sin reina y en cualquier caso la pérdida de ganado según pasan los días en espera de la puesta de la reina recién fecunda hace que estas colonias no sean aceptables y deben ser reunidas sobre la marcha, aprovechando las reinas que tengan para organizar otros núcleos forzados siguiendo los manejos habituales.

Recogida de enjambres naturales.

Los enjambres recién salidos, salvo alguna excepción, son pacíficos pudiendo manejarlas sin temor, ello es consecuencia de haberse saciado las abejas con miel antes de partir. Es tan cierto que no existe dificultad en cogerlas con las manos y sino las apretamos no nos picarán. Si el grupo de abejas se coloca en un árbol de fácil acceso su captura se limita a colocar la colmena o núcleo al alcance del grupo, ayudándonos con un poco de humo para dirigirlas es normal que se instalen dentro en poco tiempo, dando incesante señal de llamada pronto están reunidas las dispersas y todas se introducen en la colmena.

Si una vez han entrado la mayoría, emprenden la salida y se agrupan en el exterior puede suceder que la reina se ha quedado allí y si se reúnen en otro lugar es fácil que haya volado hacia ese sitio. Tan pronto se den cuenta que no está inician vuelos de reconocimiento y al reconocerla dan señal de llamada y se reúnen allí.

Los mas corriente, para malestar del apicultor, es que se posen en lugares de difícil acceso, en la bifurcación de ramas gruesas, enmedio de árboles con muchas cañas, etc. en definitiva en sitios donde no es posible llegar con la colmena donde debemos alojarlas, en este caso lo posamos en el suelo encima de un trapo para facilitar la entrada de las abejas que de otro modo se verían obstaculizadas por las plantas y seguidamente tomamos un recipiente seco le echamos en el fondo unos puñados de hierbas para que no se lastimen las abejas, nos vamos al sitio donde se hallan reunidas y tiramos dentro la mayor cantidad posible, para ello arrastramos el recipiente con suavidad sobre el grupo procurando acercarnos los mas posible a la madera del árbol o superficie donde están "adheridas", a continuación lo vaciamos volteándolo encima del trapo extendido, el ganado se dirigirá hacia la piquera con la ayuda de un poco de humo, si la reina o reinas acompañan al grupo y se dirigen todas hacia la entrada en poco tiempo todas entrarán, si se agrupan de nuevo en el árbol o superficie debemos intentarlo de nuevo pero usando un procedimiento apropiado a enjambres huidizos.

Una vez recogido nuestro enjambre se lleva a su sitio definitivo dando tiempo a que las abejas extraviadas regresen a su colmena para evitar otros inconvenientes le damos un cuadro de miel operculada tomado a otra colonia y si podemos le damos panales con cera estirada.

Todos los enjambres secundarios y aún los primarios deben ser revisados transcurridos unos treinta días después de capturados en ese momento tienen que estar totalmente organizados si no fuera así deben ser reunidos sin mas, la observación exterior de la llegada de polen y el dinamismo propio de las abejas nos indica sin necesidad de abrir que todo marcha bien, el blanqueo de la parte superior de los cuadros con cera nueva indica asimismo un buen estado de la colonia, no es necesario una revisión cuadro a cuadro, tan pronto vemos cría operculada que es fácil verla desde el exterior lo dejamos. Si sumamos las tres apreciaciones que comentamos no es necesario proceder a un examen mas detallado de estas colonias lo cual es bueno para ellas pues toda revisión implica una modificación de la temperatura del nido lo que es muy dañino para la metamorfosis que esta teniendo lugar.

Debemos tener presente siempre a la hora de realizar nuestros enjambres forzados las fechas en las que en nuestro lugar de trabajo salen los enjambres naturales, pues aquellos deben coincidir en el tiempo con estos, nadie mejor que las abejas para determinar cual es el momento del año que es más propicio para iniciar una colonia.

Consideramos además como muy importante a tener en cuenta la cantidad de abejas que forman la pelota enjambre, y así consideramos como mejores aquellos enjambres mayores, lo mismo debemos hacerlo cuando realizamos forzados, es fundamental adaptarse en todo lo posible a la conducta natural de las abejas si deseamos obtener éxitos en nuestros manejos.

Captura de enjambres huidizos.

Una forma muy eficaz para controlarlos es usar un pequeño pulverizador de agua con el que rociamos sucesivamente la pelota de abejas mientras retiramos algunas cada vez con un recipiente y las vaciamos en el trapo en la entrada del núcleo, tan pronto vemos una reina la enjaulamos y lo mismo con otras que podamos ver, es fácil hallar seis u ocho y debemos tener disponibles por tanto varias jaulas. La utilidad de enjaular reinas es retener el enjambre instalarlo en una colmena y que dispongamos de tiempo para darle un cuadro de cría para fijarlo, de no enjaular algunas o todas las reinas corremos el riesgo de tener que intentar recoger el enjambre varias veces. Pronto nos daremos cuenta como algunas abejas rodean alguna de las jaulas mientras otras permanecen "abandonadas" con su ocupante dentro y las pocas abejas que debemos introducir con ella. Esto prueba que no todas las reinas que acompañan a los enjambres tienen desarrollado su poder de reunión mediante la feromona típica, pero son varias las que sí lo tienen desarrollado se produce el descontrol en la conducción del enjambre hacia donde nosotros deseamos.

Finalmente cuando todo el grupo está en el interior de la colmena lo trasladamos al sitio definitivo y como ya tiene su cuadro con cría esperamos unas horas y soltamos las reinas en el interior encima de los cuadros, si lo creemos necesario podemos reservar alguna para darla a un nuevo núcleo que podamos hacer.

Después de todo esto solo resta esperar que se organicen y la nueva reina inicie la puesta, una revisión inicial de la llegada de polen es conveniente y no lleva tiempo, si nos satisface no es necesario revisión interna sino es así una comprobación de la calidad de la puesta es necesaria, todos los enjambres no organizados deben ser reunidos de inmediato.

Consideraciones sobre la enjambrazón.

Debemos tener presente dos aspectos fundamentales del hecho natural de la enjambrazón de las colonias:

las referidas a las condiciones de las colonias enjambradas.

las referidas a la aplicación apícola del hecho.

En primer lugar consideramos las condiciones que se dan cuando una colonia produce un enjambre, previo a su salida vemos las abejas agolpadas en el exterior e inactivas, la causa es la falta de espacio, debemos usar colmenas de mayor tamaño o colocar las alzas suplementarias necesarias. Estas precauciones deben tomarse con la debida antelación para evitar los preparativos de la enjambrazón que una vez iniciados no serán suspendidos a menos que se destruyeran todas las realeras que pudiera haber en el nido y aún en este caso pueden realizar una segunda tanda algún tiempo después. Es fácil darse cuenta como en los colmenares bien conducidos donde la disponibilidad de espacio para las colonias es amplio en todo momento la salida de enjambres es prácticamente nula y la renovación natural de reinas se realiza sin ellos.

Las causas genéticas se ponen de manifiesto cuando se producen enjambres cuando hay espacio suficiente en la colmena, estas colonias proceden así por una característica de raza, han estado acostumbradas a vivir durante muchos años en pequeñas colmenas y la selección natural que con el tiempo se ha hecho a producido una raza en la que las poblaciones son poco numerosas, no es apícolamente interesante mantener o criar reinas cuyas poblaciones no sean grandes y por ello incapaces de llenar de abejas los volúmenes normales según nuestro potencial floral. Un colmenar normal dotado de colmenas industriales debe manejar colonias cuyas colmenas serán como cosa normal el equivalente a dos cámaras superpuestas y en ocasiones más, si las colmenas que usamos son del sistema perfección es necesario superponer, como mínimo, tres cuerpos de ese sistema y es muy frecuente que necesiten algo más. Es importante tener presente que las abejas necesitan mucho espacio, para utilizar colocando el néctar y para procurarse un ambiente cómodo interior en donde les resulte fácil ventilar. La ventilación de las colonias en plena producción es fundamental y se procurará por todos los medios incluso separando ligeramente el cubre, se observará con frecuencia si las abejas están en el tablero de vuelo ventilando y en caso afirmativo procederemos a ayudarlas a evacuar el calor, en muchos casos el simple hecho de colocar las colmenas cerca de árboles que les den sombra en suficiente, debemos tener presente que el reblandecimiento de la cera puede llegar a causar el hundimiento de los panales y debemos evitarlo.

La segunda consideración es fundamental en la apicultura de altos rendimientos, en efecto, si se quiere tener un colmenar prospero lo primero es aprender de la conducta natural de las abejas y siendo este de la multiplicación espontanea de las colonias uno de los aspectos de donde cabe extraer mayor cantidad de conocimiento sobre ella, debemos pararnos a valorar todos los aspectos que nos pueden favorecer a la hora de realizar nuestros enjambres forzados. Siempre debemos tener en cuenta lo que hacen las abejas de forma espontanea para imitarlas al realizar nosotros manejos equivalentes. Se ha mencionado en otro lugar el momento del año en que en nuestra localidad parten los enjambres naturales es justamente ese el momento de realizarlos nosotros, en segundo lugar se ha mencionado la cantidad de abejas y se ha establecido que los enjambres naturales mayores son los mejores, asimismo a la hora de realizar los nuestros deben ser lo suficientemente grandes para asegurarse que dispondrán de todos los recursos de ganado suficientes de la misma forma que lo hacen de forma natural. Estos dos aspectos no deben ser descuidados nunca a la hora de realizar enjambres forzados pues todo lo que implique alejarse de la conducta natural de las abejas esta predispuesto al fracaso.