Damos por hecho que poseemos unos conocimientos elementales en lo relativo a las diferentes reacciones de las abejas y sobretodo sobre su metamorfosis y vida, vamos a desarrollar en varias etapas la obtención de núcleos o enjambres forzados usando para ello desde técnicas sencillas hasta otras bastante más complicadas.
La base de estos manejos es la condición imprescindible que impone disponer de una reina, de una realera, bien para introducirla enjaulada en el primer caso o en el segundo supuesto para injertar en el núcleo.
Partiendo del segundo supuesto obtendremos realeras para injertar cuando realizamos un núcleo por división directa de una colonia cepa de calidad contrastada, o cuando hacemos viveros partiendo de varias colonias o procedemos ha dejar huérfana una colonia de donde nos interesa obtenerlas y una vez operculadas las repartimos bien sobre los mismos cuadros donde han sido formadas o recortándolas y haciendo injertos donde convenga. Usando una colonia de calidad para obtener larvas jóvenes o huevos y otra mediana para incubarlas después de privarla de cría joven obtendremos realeras que usamos injertando, las técnicas practicas de Miller o de Alley nos ayudan a resolver algunos de los inconvenientes prácticos que encontramos. Si retiramos por una semana en un núcleo pequeño una buena reina, obtendremos en su colonia una orfandad simulada y sus realeras las distribuiremos entre otras colonias de inferior calidad o a núcleos .
podemos finalmente utilizar colmenas horizontales que nos facilitan todos los manejos o las técnicas sofisticadas de cría de reinas con traslarve a cúpulas de plástico.
Una vez obtenidas las realeras podemos injertarlas en las colmenas o núcleos definitivos donde nacen y después de fecundadas las reinas iniciaran la puesta, pero pudiera interesarnos disponer de las reinas probadas para ser introducidas en sus colmenas definitivas enjaulas, para lograrlo nos servimos de minicolmenas donde las realeras se injertan y después de brotar y sus reinas fecundarse están a nuestra disposición para ser introducidas donde convenga, para reemplazar una reina vieja o formar una nueva colonia. Describiremos algunas de las particularidades de las minicolmenas usadas, ya sean individuales o a partir de alzas o cámaras de fecundación convenientemente divididas, donde las abejas se reúnen con facilidad, si alguna sección nos queda huérfana al perderse su madre durante las fecundaciones.
Realización de enjambres forzados.
El apicultor usando las técnicas modernas de producción de enjambres se procura para si mismo o bien para la venta nuevas colonias, sin necesidad de obtenerlas solo de los enjambres naturales que pueda capturar y que en el sistema movilista si es correctamente usado deben ser pocos.
Todos los procedimientos se basan en el hecho que cuando las abejas se hallan huérfanas, de lo que son conscientes en pocos minutos primero por la desaparición física de su reina y después por la desaparición de la feromona que ella esparce por toda la colonia, inician la construcción de maestriles o realeras de donde nacerán las futuras reinas. Pero no todos los procedimientos son igualmente válidos en una situación concreta a la hora de optimizar los resultados, que será la obtención de colonias potentes, prosperas y activas, en cuyo logro tiene un papel fundamental la calidad de la reina que les demos o que ellas se procuran con los medios que ponemos a su disposición aunque fuesen precarios.
La primera condición a considerar es la procedencia de la cría que servirá de inicio de los maestriles, siendo necesario que proceda de la mejor colonia en el caso de usar una sola o del mejor grupo cuando utilicemos varias, debemos tener presente que el cambio de la reina de una colonia o colonias que nos interese nos pone en disposición de trabajar con la raza que nos interese. La valoración la hacemos en base a la productividad observada en el año precedente y en la situación en el momento de realizar el trabajo.
Lógicamente una colonia que el año anterior haya producido muy bien podemos considerarla como buena madre, pero en el momento de decidirnos por ella constataremos que no padece ninguna enfermedad y que todo marcha perfectamente, un examen exterior de la actividad suele ser suficiente para valorar la situación de una colonia que será cepa. Lo mismo es válido si usamos para nuestro propósito varias, escogeremos siempre las más potentes y productivas, relegando si el número nos lo permite aquellas que se muestran mas agresivas o les encontramos otros defectos, con estas medidas tenemos realizada una rudimentaria selección apícola pero que contribuirá a mejorar la raza y cuyos beneficios serán notables.
A continuación consideramos las fechas en las que llevaremos a cabo los manejos, siempre tiene que coincidir con las fechas por las que en la localidad donde tenemos asentado el colmenar salen los enjambres naturales, este periodo suele ser largo y nada mejor que la experiencia propia para determinarlo, en este colmenar el mes de junio es el indicado. Este punto es importante tenerlo en cuenta, nadie mejor que las propias abejas para determinar cuando hay en el campo la mejor disponibilidad de néctar y son las condiciones meteorológicas mas favorables al desarrollo de las distintas etapas que tendrán lugar antes de la organización definitiva de la colonia.
Después nos convencemos totalmente de la necesidad de que el enjambre forzado tiene que ser potente desde el mismo momento de formarlo, siendo así nos aseguramos reinas de buena calidad y nos evita trabajo de seguimiento y dentro de las posibilidades de recolección de nuestra flora determinamos cual es la repuesta lógica que debemos esperar y que siempre será la mejor de las posibles. No es lo mismo realizar un enjambre forzado en costa donde las floraciones tienen unas limitaciones concretas en duración ha hacerlo en montaña o donde las floraciones son más largas, lo que le permite tener una configuración en el mismo intervalo de tiempo diferente, las abejas son muy previsoras y cuando en el campo el néctar disminuye por el clima ellas instintivamente se retraen de hacer cría y se mantienen en el nivel que han logrado, si en el campo no hay escasez ellas aumentarán el volumen de cría de forma muy considerable en poco tiempo.
Otro preliminar importante es disponer del material práctico necesario para albergar la colonia realizada. Se descuida a menudo la correcta situación y anclaje de todos los elementos del núcleo de transporte olvidándose que las abejas cuando se percatan de que están encerradas, buscan con insistencia cualquier pequeña abertura para salir y si lo logran nos merma el ganado del núcleo y provoca ataques de abejas furiosas. Se debe desconfiar por principio de tapas amarradas con cordeles o piqueras tapadas con papeles o hierbas que pueden desplazarse del sitio y dejar libres a las abejas. Cuando nos dispongamos a realizar las colonias es conveniente disponer de varios trozos de tela con que tapamos temporalmente bien la colmena cepa o bien los núcleos, esto nos permite abrir y cerrar causando un número de bajas por aplastamiento muy pequeño. Si no disponemos de colmenas portanúcleos podríamos usar colmenas normales a las que añadiríamos un partidor central para facilitar el calentamiento de la futura cría y al dejar una piquera menor facilitamos la defensa de la colonia en el caso de ser objeto de pillajes, lo que es de esperar si tenemos en algún momento ese problema en el colmenar.
Los métodos prácticos son varios y van desde muy sencillos hasta muy complicados y están en relación directa con la cantidad de enjambres a obtener y esta a su vez de la disponibilidad de colmenas que tengamos para usar.
Finalmente tenemos dispuestos cuadros con láminas de cera en la misma cantidad que los que vamos a quitar a las colmenas cepa y que ocuparan su lugar. Todos los manejos de cuadros con cría que van a servir para la formación de maestriles deberían ser colocados previamente en las colonias cepas para que las abejas estiraran las láminas y después que la reina haya puesto disponer de esa cría joven instalada en la cera nueva lo que ayuda de manera decisiva a las abejas a la hora de realizar las futuras realeras, por su facilidad de manipulación, las ceras viejas y duras de los panales muy usados son ofrecen facilidades a la hora de construir maestriles. Si está dentro de nuestras posibilidades practicas es importante colocar en las cámaras un par de cuadros con cera nueva después de haber retirado otros dos laterales que contendrán seguramente miel y que alojaremos temporalmente en una cámara colocada encima de cualquier colonia que no vayamos a utilizar por el momento y que nos servirán para dárselos a los núcleos que haremos en el futuro evitando el cebado con jarabe y mejorando la calidad cuidaremos nuestra protección si vamos a trabajar sobre colonias que tienen varias alzas colocadas y nosotros debemos acceder a las cámaras, es inevitable una cierta agitación de las abejas superior a los manejos normales sobre los cuerpos superiores y debemos tener presente que es probable una cierta pérdida de control momentánea de la colonia lo que pudiera ocasionarnos un elevado número de picadas si estamos correctamente vestidos.
Enjambre por división de colmena cepa.
Si nuestro colmenar es reducido en número de colonias o solo deseamos obtener unos pocos enjambres podemos utilizar este método que es el mas sencillo y rápido.
Escogemos un buen día y comprobamos que las abejas están muy activas y colocamos cerca de la colonia escogida la colmena o núcleo de transporte que hemos preparado, destapamos y ponemos cercano a la madera un buen cuadro de miel que puede ser de la misma colonia cepa o de la reserva que hemos hecho al preparar los panales y a continuación otros tres cuadros que contengan cría muy joven, que es imprescindible, y cría operculada de donde nacerán más abejas que reforzarán el núcleo, todos los cuadros llevarán las abejas que tengan y debemos ser muy cuidados para que la mayor parte de ellas nos queden en los cuadros, si por nuestra negligencia los abandonan el manejo no será correcto.
Cuando hacemos este manejo de división la reina lógicamente está en una de las dos partes, si no ha resultado muerta durante nuestra intervención, y lo más conveniente que esté en la colmena cepa, si la tenemos marcada tenemos muchas posibilidades de verla y la dejamos allí, pero si no es así debemos asegurarnos que tanto en la cepa como en el núcleo hay cría joven de donde las abejas que están huérfanas tienen para construir realeras.
Si la reina está en la colonia cepa al observarla media hora después de nuestro manejo la hallaremos tranquila, si no lo está, llegará el nerviosismo de las abejas hasta la noche, y seguramente la llevamos en el núcleo. Si se ha quedado en la cepa lo que es deseable repondrá con gran prontitud la merma de ganado que hemos ocasionado de tal forma que casi no notaremos esa falta, siempre que escojamos colonias muy potentes y obtengamos un solo núcleo de cada una de ellas.
En una revisión hecha a la colonia cepa tres días después de obtenido el núcleo debemos encontrar puesta de huevo, de no ser así ella no está y encontraremos incipientes realeras, o bien se ha ido en el núcleo o ha muerto durante el manejo.
Aunque lo más conveniente a la productividad es que se halle huérfano el núcleo, este se halla ante una emergencia que tiene que solventar de forma inmediata y dependiendo de las facilidades y del ganado que tenga iniciará la construcción de realeras, en un número imprevisible, pues lo mismo realizan unas pocas que en alguna excepción muchas, lo más normal es que sean sobre media docena.
Si a pesar de nuestros cuidados o por no tenerlos en cuenta los cuadros van muy mermados de abejas nos exponemos no solo a no lograr reinas de calidad, además es casi seguro que el enfriamiento de esa cría provocará enfermedades como puede ser la micosis, que en estos casos se manifiesta con frecuencia. Como el contenido del núcleo es de cinco cuadros le damos el quinto que puede ser de miel o incluso una lámina para estirar. Los núcleos deben ir dotados de los cinco marcos para evitar que las abejas de los más potentes construyan panales en el sitio vacío. Una vez está lleno se cierra y se asegura la tapa con el cierre de ferretería conveniente y se desplaza unos dos km. Para que las obreras se orienten de nuevo y no regresen a su vivienda antigua al salir de nuevo al campo cuando abrimos el cierre de piquera.
Si hemos tenido un buen día y las abejas han permanecido en los panales formando una película es seguro que nos hemos llevado cantidad suficiente, pues aunque la estructura del nido es completamente diferente y deben organizarse de nuevo, las abejas que están sobre los dos cuadros laterales que contienen miel se desplazan hacia el centro y calientan la cría y contribuyen a la construcción de las realeras que se iniciará de inmediato.
Si el día no ha sido bueno y al remover los cuadros gran parte de las abejas se han echado a volar en el momento de sacar los cuadros podemos encontrarnos con cría descubierta y enfriada por falta de abejas suficientes, en esas condiciones la cría de las realeras es muy deficiente y no cabe esperar un resultado optimo del núcleo, han de pasar todavía varios días antes que las abejas operculadas nazcan y para entonces las realeras ya estarán hechas.
En alguna ocasión y ello cuando las abejas se hallan tranquilas es posible reforzar cualquier núcleo dándole abejas de las que están en las paredes de la colmena por el exterior o en el cubrepanales lo que da un refuerzo adicional de ganado, es útil el cepillado de panales para reforzar pero ese manejo enfurece mucho a las abejas y procura el abandono de las que se hallan en el interior del portanúcleo que hasta el momento del cierre definitivo deberíamos tener tapado con un trapo para facilitarnos el meter cuadros y el destapar parcialmente para incorporar algunas abejas si nos parecen pocas las que lleva. Los núcleos correctamente realizados llevan los cinco cuadros casi totalmente cubiertos de abejas y en esas condiciones las reinas que realizarán son de una calidad aceptable, al menos en una primera etapa organizativa, en una segunda fase las abejas sustituyen estas reinas iniciales por otras seguramente de mejor calidad, si el ganado en el núcleo es escaso las realeras que se harán van a ser de muy baja calidad y las colonias así formadas se muestran poco activas y permanecen como aletargadas durante mucho tiempo, la falta del ganado imprescindible los hace inviables y son fácil presa de enfermedades o pillajes y pueden llegar a perder la reina durante la invernada al no reunir abejas suficientes para pasar el invierno bien.
La sencillez de la realización de núcleos por este procedimiento no permite reunir todas las condiciones necesarias para asegurar el logro de una buena colonia. Optimizando todos los manejos apícolas posibilitan su logro y debemos usarlos para lograr nuestro propósito.
Debemos asegurar la calidad inicial de las reinas a pesar que las abejas procederán al cambio, por otra parte durante la preparación y fecundación de las reinas no se ponen huevos en la colonia o en el núcleo y ello durante muchos días lo que suponen muchas abejas que no nacen, las reinas si llegaran a perderse durante los vuelos causarían la orfandad definitiva y exigiría una reunión de la colonia para aprovechar las abejas.
En apicultura disponemos de métodos apropiados para solventar todos los inconvenientes que representa la realización de núcleos por división directa, aunque son algo más complejos los resultados obtenidos merecen el trabajo adicional que pueda suponer su realización.
Núcleos realizados sin desplazamiento.
En los manejos anteriores se consideró básico el desplazamiento de las abejas para lograr que se organicen correctamente en torno de la nueva madre. No es condición absoluta para lograr buen resultado del manejo si superamos de otra forma los inconvenientes que con aquel proceder pretendíamos evitar y que son dos:
evitar el abandono de todas las pecoreadoras que regresan a su sitio anterior, cuando las colocamos a menos de dos km. del lugar que ocupaban antes siendo mayor su pérdida cuanto menor es la distancia.
evitar que parte de las nodrizas más adultas y cereras que ya han efectuado algunos vuelos de reconocimiento de las inmediaciones de la colmena regresen a su sitio abandonando el cuidado de la cría lo que sería nefasto.
Si ambos factores se suman tienen como consecuencia dar núcleos despoblados y como no podemos optar por soluciones intermedias pues el problema persistirá lo que hacemos es no efectuar desplazamiento alguno y tan solo haremos divisiones de las colonias que nos interese y algún refuerzo de pecoreadoras cuando estén organizados.
Cuando hacemos enjambres forzados no desplazados se nos presentan dos casos:
forzado de una colonia con eliminación de la madre.
forzado sin eliminarla.
Enjambre forzado eliminado la madre.
Es un caso sencillo, en presencia de una colonia que llegadas las grandes floraciones no tiene colocadas por no necesitarlas las varias alzas que es normal que tengan las otras y que tiene una potencia media, la aprovechamos para forzar el cambio de reina eliminando la que tienen y después de comprobar que la cría se halla en buen estado la dividimos en dos mitades que colocamos en dos núcleos o mejor en dos colmenas que quedan una al lado de la otra en el mismo sitio que ocupaba antes. También podríamos aprovechar para mejorar la raza y darles un par de realeras o introducirles buenas reinas, en otro caso cuidamos que las dos tengan puesta de huevo o cría muy joven para que formen las realeras e incluso podemos privarles de toda la cría joven y dar a cada mitad un cuadro que la tenga y que sacamos de las otras buenas colonias, todo ello con animo de mejorar la productividad.
Como es de esperar las pecoreadoras van poco a poco identificando una de las dos colmenas, por su situación relativa, color etc., para que las reinas al regresar de los vuelos de fecundación no tengan problemas para localizarlas las separamos unos veinte cm. cuando han transcurrido unos ocho días desde el inicio del manejo.
Transcurrido un mes si les dejamos a ellas la tarea de hacer realeras y menos en los otros casos y después de ver que la llegada de polen es abundante y las colonias se muestran muy activas las vamos separando lo que nos interese en la seguridad de disponer de dos colonias que ya funcionan de forma independiente. La llegada de poco polen y la escasa actividad debe ser revisada de inmediato y si se comprueba la orfandad, la colonia que este en estas condiciones debe ser reunida de inmediato con la vecina.
Forzado sin eliminar la reina.
Si decidimos realizar un forzado y deseamos mantener viva la madre tendremos en cuenta que lo mejor es quitarla de la colmena, de este modo la parte de la colonia que se mantienen en el sitio primitivo dispondrá de abejas jóvenes y de todas las pecoreadoras, no le será difícil darse una nueva reina.
Si tenemos dificultades a la hora de encontrar la reina podemos sencillamente dividir la colonia en dos, una parte se queda en el sitio y la otra se aleja, miramos que en las dos tengamos puesta y cría joven y no nos preocupamos de donde estará la reina. Para evitar que la parte desplazada se quede con muy pocas abejas y la cría se enfríe procuramos darle pocos panales, dos o tres de cría solamente pues las encargadas de atenderla serán solamente las nodrizas que pueda haber, cabe la posibilidad de mejorar el manejo poniendo esta colonia al lado de una muy potente y cuando el forzado se halle organizado lo arrimamos al sitio de la otra para que recoja pecoreadoras y de este modo pronto será una colonia mas en el apiario, si procedemos a una observación exterior en la mayoría de las ocasiones podemos deducir por la agitación cual es la parte huérfana, si no es así el examen interior y la presencia de huevo no indica en donde se halla la reina tres días después. Todos los cuidados que demos a la parte desplazada, en lo que se refiere a la captación de pecoreadoras será muy favorable al núcleo si se halla huérfano.
Todos los núcleos que hemos hecho dotándolos de cantidad de abejas para que sean potentes y que se dan una buena reina, pronto se hallan llenos de abejas y es conveniente pasarlos a las colmenas para que no pierdan tamaño por las limitaciones de una colmena tan pequeña. No es el caso de aquellos que vayan un poco retrasados y que no han llenado de abejas el núcleo y que si las floraciones que quedan en el campo no van más halla de dos meses no les proporcionaran estimulo suficiente para incrementar de forma notable su tamaño, en este caso y si el núcleo está dotado de ventiladores en la parte trasera pasarán mejor el invierno en el núcleo y al llegar la primavera se pasan a la colmena, si nuestros núcleos no están dotados de aquellos es mejor pasarlos a colmena aunque no es necesario colocar todos los cuadros con láminas, más bien solo algunos, los demás se añadirán cuando los necesiten se trata de evitarles la humedad interior.
La pérdida de las reinas que se produce durante los vuelos de fecundación puede llegar a ser numerosa cuando se crían muchas y la desorganización que nos produce en los núcleos cuando los hacemos con cuatro o cinco cuadros normales es causa de pérdida de abejas y de material, las primeras que no se logran, cuando todos nuestros esfuerzos van en esa dirección y el material porque si las obreras ponedoras inician la puesta deterioran los panales al modificar las celdas y sobretodo la polilla puede destruir muchos que se retiran y son atacados sobre la marcha si no podemos llevar una vigilancia continuada, vamos a detectar que algo va mal cuando observamos una muy baja actividad en alguno en todas las horas del día. La sola muerte natural de abejas que lo componían al no haber renovación hace que el resultado de nuestro manejo sea el haber mermado la colonia de donde procedía. Para tener la seguridad que las reinas que vamos a utilizar están listas para iniciar su trabajo en las colonias de destino podemos recurrir a los núcleos de fecundación, cuyo único objeto es de servir para obtener reinas de puesta probada y que después son repartidas enjauladas. Estos núcleos pueden formarse separando algunas abejas de las colmenas cepas o disponiendo de alguna colmena especialmente dividida para este fin.
Cuando utilicemos pequeños núcleos desplazados tendremos en cuenta que hay una dispersión de abejas que resulta fácil de realiza, pero que volver a concentrar de nuevo presenta mas inconvenientes prácticos. Cada núcleo puede llevar el equivalente a un cuadro de los normales, dividido en varios. Algunas razas de abejas preparan y admiten reinas siendo ellas tan solo algunos cientos, pero lo mejor es disponer de una cantidad mínima para que el proceso de fecundación se realice sin que la pequeña población se vaya con ella no regresando y resultando para el apicultor la pérdida de la colonia y de su reina o desertando al poco de iniciar la puesta. Los núcleos de fecundación realizados en colmenas normales exigen la división interior de departamentos y dar salida al exterior con piqueras auxiliares, todas estas modificaciones tienen el inconveniente de la propolización y la construcción posible de panales intermedios si las medidas no son muy apropiadas, resultando de ello manejos laboriosos y lentos, aunque en este caso una vez retiradas las reinas debidamente fecundas las abejas son reunidas sin que haya pérdida alguna, se van retirando los separadores y en caso de observar agresividad se da algo de humo y se unifican olores como otras veces.
Núcleos de f. con cuadros especiales.
Para nuestro propósito podríamos usar un solo cuadro de medida normal y así la cantidad de ganado para poblarlo sería pequeña y no necesitaríamos material especial, pero no es conveniente al no permitir que las abejas formen la típica bola de calentamiento y se hallen incómodas y tiendan a la deserción. Por estas razones la misma superficie que tendría el cuadro normal se halla dividido en cuatro partes y todo ello alojado en una minicolmena que puede llevar un cebador adaptado, es posible usar núcleos más pequeños pero con una cantidad de abejas tan reducido pueden presentarse problemas de deserción frecuentes.
Para este caso a cada cuadro le pegamos un trozo obtenido de otro panal que esté estirado hasta completar los necesarios a todos los núcleos. Los poblamos con nodrizas de las colonias mas potentes, simplemente cepillándolas sobre el núcleo y dejando que las pecoreadoras vuelvan a su colmena, como es lógico se evitará que la reina nos vaya al núcleo, tomamos las nodrizas necesarias para que cubran perfectamente por lo menos tres de los cuadros pequeños después lo cerramos y lo alejamos algo del colmenar para prevenir en lo posible un posible pillaje mas tarde cuando se organice y empiece a recoger néctar y disponga de algo de miel.
Si tenemos que poblar varios podemos cepillar nodrizas en una caja vacía y después repartirlas pero no es un método muy fiable, al trabajar sobre tantos cuadros las posibilidades de que una reina nos pase son elevadas, deben estar convenientemente marcadas pero a pesar de esto no podemos tener certeza que las abejas no procedieran a una renovación y podría pasarnos sin saberlo, lo mejor sería utilizar una colonia cepa para obtener nodrizas para cada núcleo y anotar los emparejamientos y así si aparece una reina en uno solo tendremos que debolverla a su colonia.
Aunque extrememos el cuidado no estamos libres de las deserciones bien por irse con una reina o por unirse a un núcleo vecino si se halla cercano o incluso volver a la colonia transcurrido algún tiempo parte de las abejas que habíamos considerado nodrizas y sin embargo aunque mientras las cepillamos permanecían en el núcleo lo abandonan mas tarde, para tener la seguridad de que poblaciones permanecen en su sitio es mejor esperar el día siguiente para repartir las realeras, que para estas fechas estarán, como el lógico, disponibles. Todos las colonias que se organizan en torno de la realera toman y almacenan el jarabe mielado que les damos con rapidez, no así aquellos defectuosos por alguna razón, que descuidan hacerlo, los primeros observados cuando hayan transcurridos los plazos convenientes inician la puesta y tienen una actividad de piquera intensa, apropiada en número de abejas a la capacidad interior.
Como es reducido el número de pobladores, nos resulta fácil hallar y marcar la reina y también enjaularla, el volumen de la colmena no permitirá en ningún caso que la colonia pase el invierno y así cuando les quitamos la reina debemos refundir las abejas y la cría que puedan tener en otra colonia potente para lo que procedemos a desplazarla hasta el colmenar para hacerlo, abandonar las abejas a su suerte y esperar su desaparición no es aceptable, el apicultor debe ser cuidadoso con los manejos para causar el menor perjuicio a las abejas en todo momento.
El uso de panales ensamblables nos evita muchos de los inconvenientes que nos surgen cuando usamos panales que no lo sean, colocados en las colonias que nos interese los retiramos con la cría y miel que tengan, incluso con las abejas que los cubren y nos permiten poblar con suma facilidad los núcleos, es posible también con facilidad devolverlos a las colonias cepas para aprovecharlos para otras crías y mantenerlos siempre en buenas condiciones guardados en una colonia. Las facilidades que obtenemos con el uso de estos marcos justifica su compra o construcción propia, pues permite organizar buenos núcleos con el mínimo trabajo, es posible obtener miel para mantener las pequeñas colonias sin necesidad de recurrir al cebador y es posible darles cría operculada que escogemos así para que tenga pocos problemas de frío y en unos días nace y refuerza la colonia de tal forma que la recién nacida reina inicia su puesta con intensidad y pronto podemos retirarla y volver a darles otra realera que será de nuevo cuidada y dispondremos de una segunda reina para introducir en otro núcleo normal. Las abejas de estas minicolonias al verse huérfanas, como harían todas las otra colonias, proceden a criar realeras, pero no es conveniente aprovecharlas para las colonias cepas su calidad puede ser inferior al serlo las condiciones de cría.
La permanencia de las reinas en las minicolmenas debe reducirse al tiempo imprescindible, aunque muchas colonias permanecen estables y sin problemas siempre hay un grupo que a poco que las condiciones de vida no sean apropiadas no dudan en desertar abandonando los panales que ya pueden tener cría, y disponiendo de espacio para seguir ensanchando el nido. Por esta razón en el momento que la puesta de la reina es correcta será enjaulada y llevada a su destino definitivo.
Núcleos de f. con colmenas normales.
Cuando se trata de criar unas pocas reinas nos puede convenir el usar las colmenas y marcos normales, ello nos evita el trabajo de preparar las minicolmenas y el preparar panales especiales.
Si las colmenas son Langtroth usamos los panales tal cual y si el sistema es Dadant se pueden usar los panales del alza, poblando dos de ellas de modo que se forme una cámara de cría. Las colmenas las dividimos en compartimentos y las separamos cuando nos interese colocando en medio de las cámaras una tela metálica que mantenga unificados los olores pero que no permite en paso de las abejas. Los cuerpos los separamos en dos o tres compartimentos con material poco grueso para que no ocupe espacio y a cada uno le damos una piquera exterior colocada de forma irregular y pintada de un color identificable por las reinas para facilitarles el hallar su sitio cuando regresen de los vuelos.
Si alguna reina se pierde o no es apta por algún motivo retiramos uno de los separadores y las abejas se reúnen sin más problemas. Como es natural siempre se presentan problemas de propolización por lo que al ser montada debemos retirar el propóleos que haya sido acumulado en ocasiones anteriores, pero la mayor dificultad está cuando es necesario revisar la parte inferior que resulta muy laboriosa, por ello es mejor no hacerlo hasta el momento de retirar las reinas aprovechando las que encontremos.
Seria interesante utilizar las cámaras colocadas una al lado de la otra y comunicadas por un lateral o bien utilizar una colmena diseñada para tener la misma capacidad, las abejas no se muestran muy conformes con este diseño pues su tendencia natural es a construir en vertical, no aprovechan los panales extremos lo que nos obliga a prescindir de ellos disminuyendo la posibilidad de uso, es mejor en cualquier caso disponer de colmenas verticales para el nacimiento y fecundación y de una horizontal donde podemos trabajar con comodidad y obtener las realeras. El sistema Dadant utilizando medias alzas como cámaras de cría es adecuado para este tipo de manejos.