FECUNDACION ARTIFICIAL

Historia.

La fecundación controlada se ensayó por dos vías:

a.– Por métodos del control del acoplamiento natural.

b.– Por métodos de inseminación instrumental.

Vamos a tratar de estos últimos métodos. Uno de ellos es la introducción directa del esperma del zángano en el aparato genital de la reina. Este método se conoce con el nombre de Inseminación manual.

Otro es la inyección esperma en el aparato genital de la reina con ayuda de unos instrumentos especiales. Este método se llama Inseminación instrumental.

La inseminación manual fue ensayada ya en 1887 por McLain, quien goteó el esperma en la vagina abierta de la reina. Más tarde se experimento la introducción del órgano copulador del zángano en la cámara del aguijón de la reina.

Shafer en 1917 y Bishop en 1920, fracasaron. El primero que logró algunos éxitos fue Quinn en 1923. Otros intentaron el éxito, con bastantes fracasos. Muzalevski y Kozloz, en 1933, comunicaron sus experiencias, cuyos éxitos pasaron del 10 % al 50 %. Pero en 1953, Tryasko demostró que el método solamente tenía valor experimental, ya que el esperma solamente entraba en una proporción del 1 % y solamente nacían zánganos.

La inseminación instrumental fue ensayada por primera, vez por F. Huber, en 1788. Ya trató de introducir esperma en la vagina de la reina con ayuda de un pequeño pincel.

En 1883, Warnkler intentó introducir el esperma con ayuda de una jeringa.

La técnica moderna de la inseminación instrumental comenzó con el trabajo de Watson, en 1927, que utilizó una microaguja fijada a un micromanipulador. La reina se fijaba con un hilo de seda un trozo de madera. La cámara del aguijón era abierta con una pinza mantenida con la mano. Con este método se obtuvieron los primeros éxitos.

En 1944, Laidlaw descubrió el papel de la válvula vaginal; el esperma debe inyectarse detrás de esta válvula en el oviducto común.

Mackensen y Roberts, en 1948 perfeccionaron un sencillo aparato que en 1937 había construido Nolan. Obtuvieron resultados mejores que sus predecesores. La cavidad del aguijón se abre con dos ganchos fijados en un soporte. La válvula vaginal es bajada con ayuda de una sonda y la extremidad de la jeringa se introduce en el oviducto común de la reina.

Laidlaw, en 1948, construyó un aparato que controla todos los movimientos de los ganchos y de la aguja con tornillo.

A partir de 1930, Laidlaw, utiliza como anestésico el anhídrido carbónico y Mackensen observó en 1947, que una reina tratada dos veces con anhídrido carbónico está obligada a poner huevos.

Muy importante es la aportación de Mackensen (1948), que construyó un nuevo tipo de aguja con membrana. Veseley y Ruttner mejoraron el aparato.

El método «standart» reúne un sinfín de mejoras.

El esperma de los zánganos puede conservarse. «in vitro» a temperaturas mayores de 0 ’ C durante más tiempo.

Si el esperma de los zánganos, mezclado con estreptomicina, es introducido en capilares de vidrio, cerrados por fundición y se conservan a una temperatura de 13 a 15" C, puede conservarse fértil durante 35 semanas. (Poole y Taher, 1970).

Según Savada y Chang, en 1964, los espermatozoides soportan temperaturas muy bajas. Sin embargo, se degradan rápidamente a temperaturas menores de 0 ’ C.

Las reinas de Apis cerana pueden inseminarse con la misma técnica que se utiliza para la Apis mellifica.

Organos reproductores de las reinas.

Es más complicado de lo que vulgarmente se cree. Pero esquemáticamente, y para efectos de la fecundación artificial, hay que conocer que la vagina de la reina no es un canal recto, sino truncado como una bayoneta. Los dos segmentos horizontales corresponden a la vagina y al oviducto mediano y el perpendicular a la porción entre la pared anterior de la cámara vaginal y la válvula vaginal.

Los oviductos están dispuestos en la reina bajo la forma de una Y: El oviducto mediano se bifurca en los oviductos laterales, que en sus extremos anteriores se unen con los ovarios.

El canal elástico, generalmente sin músculos, de la vagina, se estrecha en el oviducto mediano formando un segmento estrecho, con una sección transversal en forma de T, circundado por una musculatura muy fuerte y ligada a la última esternita. Debido a esto, el segmento transversal del oviducto mediano, con una abertura anterior de 0’33 mm., no puede ampliarse casi nada, y puesto que el diámetro del huevo es de 0’30-0’42 mm., en el momento de pasar por el oviducto, adquiere una forma longitudinal.

Los dos oviductos laterales tienen en su pared delgada, solamente un fascículo de fibras musculares uniestratificadas. Estas forman saquitos delicados con numerosos pliegues en dirección longitudinal, de modo que permiten un incremento considerable del volumen. En la reina joven, en la que los ovarios son todavía pequeños, los oviductos son muy alargados. Después de comenzar la puesta, se estrechan cada vez más, a medida que aumenta su longitud.

La espermateca es un depósito esférico para el almacenamiento del esperma y se halla situada encima del oviducto mediano y de la vagina, y antes que el aparato del aguijón. Su diámetro es de 1’2-1’3 mm. y el volumen de 1 mm. Al disecarla llama la atención su superficie brillante, plateada, cubierta por una red. Esta red está formada por finas tráqueas, que aseguran el abastecimiento de oxigeno a los espermatozoides de la espermateca. En las reinas no fecundadas contiene un líquido claro como el agua. En las reinas fecundadas se pueden ver, por la pared, fascículos de espermatozoides, que dan a la espermateca un aspecto de mármol. Esto permite la apreciación del grado de llenado de la espermateca.

La ligazón con el oviducto la hace por el conducto espermático arqueado. La porción encorvada está circundada por fascículos musculares fuertes. Después de la inseminación se pueden observar contracciones musculares rítmicas. Esta musculatura actúa como «bomba seminal», en el transporte del esperma en la espermateca.

Poco antes de la penetración del ductus en la espermateca, se abren en él dos canales de algunas glándulas que envuelven la espermateca como una peluca: Son las glándulas de la espermateca. Su secreción es absolutamente necesaria como activadora de la migración de los espermatozoides y como solución nutritiva, durante su almacenamiento para un largo período de tiempo.

Llenado de la espermateca

En el acoplamiento natural, el esperma llega directamente del endofalo, por la vagina los oviductos. La reina abre la bolsa copuladora, bajando la válvula vaginal; la porción final del endofalo, con sus placas quitinosas, se introduce en la bolsa copuladora, pero no en la vagina.

En la inseminación instrumental, el llenado de los oviductos con esperma debe hacerse introduciendo la jeringa hasta la abertura estrecha del oviducto mediano. Dado que falta la participación activa de la reina, la válvula vaginal y el conducto plegado de la vagina, constituyen un serio estorbo para el llenado con esperma, si éste se deja antes de esta abertura.

El conocimiento exacto de la estructura anatómica del aparato genital de la reina es la premisa del éxito de la inseminación. Primero, la válvula vaginal debe ser empujada hacia abajo con ayuda de una sonda. Una vez echo esto, el extremo de la jeringa debe introducirse exactamente en la abertura del oviducto mediano. Para ello es preciso que la posición de la reina, su eje, sea el adecuado y la colocación de los ganchos muy exacta; deben situarse todos en el mismo plano. Si la reina no está bien instalada y el pico de la jeringa de inseminación no está centrado en la dirección del eje del oviducto, el esperma saldrá de la vagina, durante la inyección.

En una inseminación bien hecha, el esperma es empujado a través del oviducto mediano hacia los dos oviductos laterales. Estos sacos, amplios y elásticos pueden contener grandes cantidades de esperma: Hasta cerca de 20 mm. cúbicos. Los dos están casi siempre llenos, pero muchas veces con cantidades distintas.

Los oviductos no son un depósito adecuado para el esperma, primero porque el segmento debe quedar libre para la puesta, que comienza después de la inseminación, y segundo porque el esperma no recibe aquí los alimentos necesarios para su metabolismo. Si el esperma recibido no es evacuado de los oviductos dentro de 24-28 horas siguientes, muere y bloquea como un tapón marrón los conductos genitales de la reina.

El avance del esperma en la espermateca se realiza sin nuestra intervención; ocurre de la misma manera después de la inseminación natural o de la instrumental. La reina misma, ayuda al avance del esperma; después de la inseminación, su abdomen hace movimientos de prensado. De esta manera el esperma es empujado hacia atrás, por el oviducto mediano y por la vagina en la cámara del aguijón, de donde sale bajo la forma de unos «palitos» marrones secos. En este proceso de prensado el esperma pasa por la abertura del conducto espermático y, parado temporalmente por la válvula vaginal, una parte de él pasa a la espermateca.

Puesto que el ductus es muy estrecho (0’01- u’025 mm.), sólo alrededor del 10 % del esperma recibido llega a la espermateca y el resto se pierde. La temperatura elevada, de 34° C como en el nido, favorece este proceso. Todos los esfuerzos para incrementar el porcentaje de esperma almacenado han fracasado.

El proceso de migración del esperma en la espermateca se debe a la activación por parte de la secreción de la glándula de la espermateca y a los movimientos de prensado de la reina y a la actividad de la < bomba seminal».

La espermateca, esférica, con un diámetro de casi 1 mm., contiene como máximo 5 a 7 millones de espermatozoos. Aquí, los minúsculos espermatozoos esperan 3, 4 y 5 años el cumplimiento de su destino. Cuando les toca el turno, al abrir el techo de la bomba seminal, un pequeño paquete de 8 a 12 espermatozoos son liberados, con una pequeña gota de secreción de la glándula, en el oviducto mediano, exactamente sobre el micropilo de un huevo que será puesto.

Este almacenamiento para varios años tiene como premisa algunas condiciones:

1° – Traslado aséptico directo de los conductos genitales los zánganos a los de la reina y en el caso de inseminación artificial, con una cánula estéril.

2°– Alimentación con oxigeno por la tráquea de la espermateca.

3° – Alimentación con sustancias nutritivas de la secreción de las glándulas.

Organos reproductores de los zánganos.

1°- Organo de copulación.

Mientras que los machos de los insectos tienen por lo general un pene exterior o ectofalo, duro y rígido, en el zángano este órgano está muy atrofiado. Tiene solamente dos pares de placas quitinosas finas, pegadas a la pared del cuerpo. Estas placas no tienen en la abeja melífera ninguna relación con la transmisión del esperma.

Esta función es realizada enteramente por el endofalo, que se halla en el interior del abdomen. El endofalo es un saco blando, membranoso, con varios apéndices y zonas velludas. Está invaginado en el abdomen como un dedo de guante, siendo casi igual su longitud a la del abdomen del zángano. Su extremo está ampliado y tiene una placa quitinosa en forma de coma, conocido por bulbo. El largo conducto eyaculador liga el endofalo con los testículos y las glándulas mucosas. Debido a su longitud, los órganos de acoplamiento de los zánganos tienen la forma de S: La parte inferior de la S está formada por el endofalo, la mediana por el conducto eyaculador y la superior por los testículos y las glándulas mucosas.

La forma del endofalo se puede ver mejor cuando está completamente fuera, situación que se puede obtener empujando ligeramente el tórax de un zángano maduro. Su porción más ancha es la base o vestíbulo, de donde salen los dos cuernos.

El siguiente segmento del endofalo es delgado y doblado ligeramente hacia arriba: Es el cuello o cérvix.

La extremidad anterior doblada hacia arriba está formada por la eversión del bulbo. Las placas quitinosas, dobladas también hacia el exterior, se hallan en su parte superior, con los picos orientados anteriormente.

El endofalo en eversión es transparente y está lleno de aire y hemolinfa. En su interior se puede ver el conducto eyaculador, uniformemente delgado, que durante el proceso de eversión es sacado de la cavidad abdominal con el endofalo, y se abre al exterior de los órganos de acoplamiento del zángano, por los que salen el esperma y el mucus.

2°-Testículos y glándulas mucosas.

Los espermatozoides se forman en los testículos, ovalados, de color crema, situados muy anteriormente en el abdomen, a una parte y otra del intestino. Se trata de unos cuerpos muy blandos, esponjosos, de 5 a 6 mm. de longitud, que se componen de cerca de 200 testiolos o tubos espermáticos.

El segmento de paso desde el testículo se denomina vaso deferente. En su porción mediana, el vaso deferente sé amplia, formando la vesícula seminal, en forma de botella.

Más abajo, el vaso deferente sigue un trayecto en forma de S y se abre después en el segmento inferior de la glándula mucosa, elástico, de un color blanco brillante. Las glándulas mucosas, de la parte izquierda y derecha, están unidas, formando en la parte posterior un cuerpo en forma de U, que es la parte mayor y más evidente de todo el aparato genital del zángano. El tubo común de la glándula mucosa y de la vesícula seminal, se abre en el extremo bifurcado del conducto eyaculador, por el que el esperma y el mucus llegan al bulbo del endofalo. El extremo del conducto eyaculador está obturado por una membrana quitinosa, fina, que se rompe en el momento de la eyaculación.

3°- Esperma.

El esperma maduro, de color crema amarillento, se puede obtener, mediante la eversión artificial, sólo de zánganos de 12 días de edad, por lo menos. El esperma está formado por dos componentes, distintos según su procedencia:

a.– Los espermatozoides de los testículos: Son filamentos de 1/4 mm., que en estado vivo tienen movimientos serpenteados.

b.– Él liquido de la vesícula seminal y del bulbo del endofalo. El esperma se puede diferenciar muy bien del mucus, blanco como nieve y homogéneo. Su color es amarillo. Cuanto más elevado sea el contenido de espermatozoides, tanto más intenso será el color y mayor la viscosidad.

El esperma del zángano tiene reacción neutra o sea un pH de 6’8 a 7 y se mezcla bien con cualquier medio acuoso.

La movilidad de los espermatozoides es incrementada por las secreciones de la vesícula y del bulbo y por la secreción ligeramente alcalina de las glándulas de la espermateca. El agua y la hemolinfa matan enseguida el esperma.

Se recomienda como diluyente en el caso del llenado de la jeringa o de la toma, de la «gota de obturación», en el pico de la jeringa, para evitar que se seque, una solución fisiológica de cloruro sódico (9 x 1000 de ClNa). Esta solución mata en un intervalo muy corto todos los espermatozoos. Lo mismo pasa con cualquier otra solución con reacción neutra o ácida.

Por la desecación, los espermatozoides mueren en pocos minutos.

El enfriamiento tampoco lo aguantan bien.

Un milímetro cúbico de esperma contiene 7’5 a 9’5 millones de espermatozoos. El volumen del esperma de un zángano es por término medio 1’7 mm. cúbicos, pero por lo general en la jeringa de inseminación se introduce solamente 1 ó 1’5 mm. cúbicos.

Se puede conservar sin ningún problema el esperma absorbido en la jeringa varias horas y aún hasta el día siguiente.

Puede mantenerse semen conservado en tubos cerrados a la llama, y poseen vitalidad hasta unos 60 días. Para la inseminación artificial de las reinas, ha dado muy buen resultado.

Puede remitirse por correo aéreo y evita la importación de enfermedades o parásitos.

La eyaculación del esperma empieza un poco después de la contracción de la musculatura del abdomen. La técnica de recolección del esperma debe ser concebida de modo que se base en el estímulo de las contracciones de la musculatura abdominal (que se puede percibir, ya que el abdomen sostenido entre los dedos se endurece), y no en sacar el esperma por prensado. Sólo un proceso de eyaculación así provocado puede poner en libertad todo el esperma del zángano, sin mezclarlo con el mucus.

En una eyaculación en condiciones normales aparece primero el esperma puro y después, completamente aparte, el mucus.

El esperma y el mucus llegan al bulbo por el conducto eyaculador, largo y estrecho. Este desplazamiento se puede observar por la pared transparente del vestíbulo y del bulbo cuando el pene del zángano ha salido la mitad. Si el bulbo de estos zánganos está vacío significa que no están maduros o que están mal cuidados. De estos zánganos prescindiremos para obtener esperma. En el interior del bulbo se halla un tejido glandular cuya secreción se mezcla con el esperma, e incrementa la movilidad de los espermatozoides.

Al recolectar esperma de zánganos mal cuidados o un poco apáticos, se puede emplear el siguiente método: Después de vaciar parcialmente el endofalo, hacer una pausa de algunos segundos. Entonces se ve muy bien como el esperma es eyaculado en la cavidad del bulbo. Si seguimos prensando, obtendremos una gran cantidad de esperma.

En los zánganos perfectamente maduros, o en el caso de una presión fuerte y prolongada sobre el abdomen, sale también el bulbo. En este caso, el eyaculado se halla en la cavidad de las placas quitinosas en forma de cuchara, en la parte superior del endofalo. Es preferible que el proceso de eversión se pare antes de que salga también el bulbo.

A.– CRIA Y MANTENIMIENTO DE LAS REINAS.–

Se supone que en los lugares donde se efectúa la inseminación instrumental, se conoce y se practica un método sistemático de cría de reinas. Para el éxito de la inseminación instrumental es muy importante que las reinas sean grandes y vigorosas; éstas se inseminan muy fácilmente y justifican el esfuerzo suplementario. Una condición necesaria para obtener reinas grandes es emplear celdas reales de 9 mm. de diámetro en vez de las de 7’8 mm. Las celdas reales de las que nacieron reinas, pueden emplearse por segunda vez, cortándolas hasta cerca de 1 cm. Y limpiándolas con agua fría. Deben introducirse larvas jóvenes, preferentemente no mayores de un día, en las celdas reales. Para producir reinas grandes se emplea el método del doble trasvase. Lo importante para la calidad de las reinas obtenidas es el número de celdas reales abiertas que debe cuidar la colmena nodriza: 30 celdas abiertas por colonia debería ser la cifra máxima.

Eclosión y marcado de las reinas.– Las celdas reales operculadas se pueden introducir en los núcleos evitándose el riesgo que supone la introducción de la reina en la colonia. Este método requiere menos trabajo. Sus desventajas son:

a.– La calidad de la reina joven se constata solamente al sacarla para la inseminación instrumental.

b.– La búsqueda de la reina no marcada puede durar mucho.

c.– En el núcleo puede nacer, de una celda real que escapó a nuestra atención, una reina joven, no deseada y de esta manera la buena sería destruida. La reina no deseada es inseminada, sin observar el error.

Las desventajas de este método se pueden evitar si las celdas reales operculadas se introducen dos días antes de la eclosión en una incubadora. A las pocas horas de la eclosión, las reinas son marcadas, mediante discos de colores : Blanco, rojo, azul, amarillo o verde, de material plástico, numerados de 1 a 99. Se recomienda cortar un ala anterior. de modo que si la marca se pierde, el ala cortada indique que no se trata de una reina de salvamento.

Cortar alternativamente el ala anterior izquierda o derecha en años consecutivos, es un método eficaz para reconocer las reinas. La operación debe efectuarse en las primeras cuatro a seis horas después del nacimiento ; antes las alas son muy pequeñas.

 

Mantenimiento de las reinas después de la eclosión.

Para la introducción de las reinas, un método muy eficaz, es el empleo de una jaula de red de alambre, en la que la reina joven es introducida sobre un panal construido, sin abejas, en la zona de las crías a punto de nacer. A los pocos días se saca la jaula. La reina y las abejas que nacieron en su cercanía, se mezclan con las demás obreras del núcleo.

El mantenimiento de la reina en jaulas pequeñas, con pocas abejas, fuera de la colonia, cerca de la incubadora, a 25° C, exige mucho trabajo para la alimentación, suministro de agua, etc. Con condiciones favorables de clima y mielada es posible mantener las reinas jóvenes para la inseminación instrumental, en colonias nodrizas especiales, sin reina, llamadas en inglés «queen banks».

En una colonia muy vigorosa, abastecida constantemente con panales y cría no operculada de otras colonias, cabe hasta veinte reinas, aisladas en jaulas de rejilla.

Las ventajas de este método son:

a.– Facilidad de obtención de reinas para la inseminación instrumental.

b.– Evitar las pérdidas de reinas debidas a los intentos de volar, si la inseminación no se puede realizar entre el cuarto y sexto día de vida.

c.– Ahorro de material, abejas y panales. hasta la introducción de las reinas. Actualmente, en los EE.UU., las reinas se mantienen así durante todo el tiempo, tanto antes como después de la inseminación. El método adecuado para mantener la reina es su introducción en un núcleo con 3 a 5 panales normales, con suficientes abejas jóvenes y crías operculadas.

Las obreras de hasta 7 días de edad aceptan mucho mejor las reinas jóvenes que las de 14-21 días.

El evitar el vuelo no controlado de una reina destinada a la inseminación artificial, exige un trabajo atento, para eliminar los acoplamientos no controlados y las interpretaciones equivocadas de los resultados de la inseminación.

Si la reina está libre en el núcleo, el corte del ala no es eficaz como método de prevención. Por ello, delante de la piquera hay que instalar cuidadosamente un excluidor.

La inseminación de las reinas jóvenes mantenidas en libertad en núcleos o jaulas de acoplamiento hay que hacerlo el quinto o sexto día de su vida. Las reinas que superan esta edad, tratan de pasar por el excluidor, con lo que las alas y la vellosidad del cuerpo se deterioran.

Preparación de las reinas para la inseminación.

A los cinco días de su nacimiento, la reina a fecundar se mantiene en un núcleo en una jaula pequeña, con 5 a 10 acompañantes, hasta la inseminación. Si se inseminan varias reinas, una tras otra, una vez traídas al laboratorio de inseminación, deben ser mantenidas, con algunas obreras y los alimentos correspondientes, en la incubadora, a una temperatura de unos 25’C.

Mantenimiento de las reinas después de la inseminación.

Pueden introducirse de nuevo en los núcleos cuando se encuentran todavía en estado de narcosis, dejándoles el intervalo entre dos panales.

La tendencia del vuelo de acoplamiento persiste después de la inseminación, aún después de haber inyectado 6 a 8 mm. cúbicos de esperma. Por lo tanto, el excluidor debe mantenerse aún.

Para la segunda inseminación, son válidas las mismas condiciones.

La tendencia de abandonar la colmena para acoplarse disminuye más lentamente en las reinas inseminadas con esperma de 1-2 zánganos, que en las reinas que recibieron más de 5 mm. cúbicos de esperma o dos inyecciones de esperma.

Cuando entre el primer y segundo tratamiento con CO, la reina debe permanecer en la jaula en el núcleo, es obligatorio introducirla en la zona de las crías.

El excluidor se quita de le. piquera solamente después de haber comprobado el comienzo efectivo de la puesta.

Las reinas que fueron inseminadas con más de 5 mm. cúbicos de esperma, pueden ser mantenidas en condiciones similares a las reinas acopladas naturalmente. Es conveniente que las reinas inseminadas artificialmente con esperma de un solo zángano sean mantenidas en un núcleo. Por falta de espacio, la reina no puede poner intensamente huevos y de esta forma se incrementa considerablemente la duración de su vida y su capacidad de poner huevos fecundados.

B.– CRIA Y MANTENIMIENTO DE LOS ZANGANOS.–

Cría en tiempo útil.–

Después de adquirir la habilidad necesaria para la inseminación, el problema más difícil es conseguir, con tiempo, los zánganos sexualmente maduros y capaces de reproducirse.

La producción y el cuidado de las crías de zánganos puede tener lugar en varias colonias. Durante el desarrollo intenso de la colonia en el verano temprano, basta introducir un panal con celdas de zángano construido para que la reina lo llene con huevos.

Más ventajoso es introducir un panal con celdas de zángano en otoño, en medio del futuro racimo de invernada de la colonia.

Se recomienda que la reina sea introducida en el panal con celdas de zángano, en una jaula de red de alambre. La reina debe permanecer por lo menos dos o tres días sobre el panal.

Mackensen, en 1947, describió un método para estimular a las reinas jóvenes no fecundadas para que pongan huevos de zángano. Las reinas jóvenes vigorosas, a los 5-6 días después de la eclosión, se anestesian durante 15-20 minutos con CO. A los 2-3 días se repite la operación. El 12 o 14 día de vida se puede contar con el comienzo de la puesta. Se recomienda que estas reinas sean mantenidas en un núcleo fuerte, exclusivamente para producir zánganos. Los zánganos criados en celdas de obrera son también viables y suministran esperma, pero la cantidad de esperma es visiblemente más reducida que en los zánganos nacidos de celdas de zángano.

Bottcher, en 1967, comunicó otro método para obtener zánganos de una reina fecundada. Esta debe mantenerse dos días seguidos, durante 13-16 horas, a + 5 – 0 ° C. La reina pasma pero se recupera enseguida al calor y a los 10 días después de este tratamiento empieza a poner exclusivamente huevos no fecundados.

Duración de la vida de los zánganos.

Los zánganos que vuelan libremente tienen una duración media de vida de 54 días.

Como término medio, según Witherell (1972), los zánganos viven 21 días.

El mantenimiento de los zánganos en una jaula, acorta mucho la duración de su vida. Esto demuestra el error de que en invierno, los zánganos invernarían en las colonias.

APARATO DE INSEMINACION.

La premisa para el empleo corriente de la inseminación artificial es un aparato sencillo y seguro.

Los primeros que contestaron a esta exigencia fueron los aparatos de Mackensen y Roberts (1948) y el de Laidlaw (1948). Ambos fueron mejorados.

A partir de ahora nos referiremos al tipo de aparato llamado «standard», que se reveló excelente.

El aparato de inseminación se compone de los siguientes elementos fundamentales;

1° – Soporte con placa de base y dos columnas de soporte.

2° – Bloque de la reina, con conducto de gas y soporte para la reina.

3° – Gancho para el aguijón y gancho ventral, fijados a las columnas del soporte, con libertad de movimientos en todas las direcciones.

4° – Bloque de la jeringa.

5° – Jeringa con pico reemplazable, de plexiglás, accionada por un mecanismo, de membrana.

6° – Fuente de ácido carbónico, una botella de gran presión con una válvula reductora, con conductos hacia el bloque de la reina y el recipiente de narcosis. Para el control del reglaje preciso del flujo de gas se interpone un balón lleno de agua.

Dado que para el aparato standard se emplean en la medida de lo posible elementos tipificados, se puede realizar en cualquier taller.

Detallaremos los principales elementos de este aparato:

Bloque de la reina.

Con vistas a la inseminación, la cámara del aguijón de la reina debe hacerse accesible. La reina se fija a un soporte introducida en un pequeño tubo, con la cabeza hacia abajo. El bloque de la reina facilita también la anestesia con gas y el establecimiento del ángulo adecuado para la inseminación.

El bloque de la reina se fija al soporte a través de su pieza central. Por una abertura en medio de la pieza central pasa el tubo de alimentación con gas, que en su extremidad tiene una arandela fijada al soporte para la reina. El tubo de alimentación puede girar con la arandela en cualquier sentido, y su fijación en la posición deseada se hace girando la arandela.

Soporte de la reina.

El soporte para la reina se compone de un tubo de vidrio acrílico transparente (Lucite). Una de sus aberturas se estrecha cónicamente de 6’6 a 4’8 mm. de diámetro interior. En esta porción, sobre la pared interior, se liman tres ranuras longitudinales que permiten el paso libre de CO a lo largo del abdomen de la reina.

Para introducir la reina en este soporte se emplea un tubito con el mismo diámetro, pero que, salvo un pequeño orificio de ventilación, está tapado en una extremidad.

La reina puede ser inclinada de manera correspondiente.

Para encontrar la posición óptima de la reina y de la jeringa, una con respecto a otra, el bloque de la reina puede moverse a la izquierda o a la derecha en una ranura de la pieza central.

Los ganchos y su fijación.

La cámara del aguijón de la reina fijada se abre con ayuda de dos ganchos finos. El gancho ventral tiene la forma de un atizador. Tiene simplemente la función de mantener la última esternita de la reina.

El gancho de la aguja tiene, en una especie de cuello doblado, muy delgado, una paleta triangular. El manejo de los ganchos requiere mucho sentido táctil.

Técnica de inseminación.

El Dr. Otto Mackensen contribuyó al desarrollo de la técnica de inseminación.

La mejor manera de aprender la técnica de la inseminación instrumental de las reinas es aprender de alguien versado en esta técnica.

Un microscopio que permita observar de cerca la operación, es muy útil.

Las medidas de precaución que debemos adoptar son las siguientes:

1°– Las reinas deben criarse en condiciones óptimas, para ser del mayor tamaño posible.

2°– Si las reinas de cierta línea se inseminan difícilmente, se ensaya con otra línea. Las líneas y las razas difieren muchisimo en cuanto a la facilidad de inseminación. En algunas el pliegue de la vagina es visible a veces, en otras nunca.

3°– El pico de la jeringa debe ser tan fino que entre fácilmente en el oviducto común. Al mismo tiempo, debe tener un diámetro interior lo mayor posible.

4°– Trabajar en atmósfera húmeda. De vez en cuando, si hace falta, el pico debe mojarse en una solución de estreptomicina.

5°– El operador puede emplear un microscopio de 10-12 X para llenar la jeringa e introducirla en la reina.

Anestesia.

Con bióxido de carbono.

Inseminación de las reinas ponedoras.

Una reina ponedora puede ser también inseminada. El método se emplea cuando una reina se acopla con sus propios hijos para obtener un grado elevado de consanguinidad (inbreeding). La reina virgen es obligada a poner huevos, mediante el tratamiento con bióxido de carbono. Cuando los zánganos están maduros, ésta se elimina de la colmena y se mantiene 4 días en una jaula de transporte con algunas acompañantes: Se para de este modo el desarrollo de los huevos y se provoca una involución de los ovarios. Después la reina se insemina de manera corriente con cantidades pequeñas de esperma.

Inseminación con esperma de una espermateca.

Inicialmente una reina fue inseminada con el esperma de un solo zángano. Después una hija fue inseminada con el esperma de la espermateca de la madre. Y finalmente, una nieta fue inseminada con el esperma de la espermateca de la hija. De esta forma se consiguen 12 semanas, 6 líneas consanguíneas 95’5 %.

Esperma de las vesículas seminales.

Es posible, pero es menos eficaz.

Conservación y transporte del esperma.

El esperma sin diluir, encerrado en capilares de vidrio, a la temperatura ambiente, permanece viable un tiempo prolongado (hasta 6 semanas). El resultado es mejor al agregar al esperma un antibiótico (Clortetraciclina) que impide el desarrollo de las bacterias. La premisa es emplear un esperma limpio, sin mucus.

Se intenta un «Banco de Genes».

Recuento de los espermatozoides.

Se hace con un hemocitómetro común, por ejemplo una cámara Fuchus-Rosenthal.

Aspectos genéticos de la inseminación instrumental.

Gracias a la inseminación instrumental, la genética de las abejas y la selección en la Apicultura, hicieron progresos impresionantes. Se han descubierto muchos mutantes, que se conservan en varios laboratorios y colmenares.

Mutantes.

Se conocen hoy más de 15 mutaciones para el color de los ojos.

Se constató la existencia de 5 mutantes de las alas.

La resistencia de las abejas a las enfermedades infecciosas era conocida ya antes de que se empleara la técnica de la inseminación instrumental. Se constató que la resistencia a la loque americana es hereditaria.

Se demostró que la preferencia por recolectar el polen de alfalfa es hereditaria.

FECUNDACION ARTIFICIAL DE LOS HUEVOS: TECNICA DE BARLETT.

Fue el apicultor inglés Gilbert Barlett, quien propuso su método de fecundación artificial, no de las reinas sino de los huevos de zángano.

Según Barlett, para conseguir sus reinas, no tomaba huevos de obrera, sino huevos recién puestos de zángano. Escogía un zángano selecto, le hacía sacar sus órganos sexuales, exprimía el semen para que tocara al huevo no fecundado y daba estos huevos a una colmena huérfana, que los transformaba en reinas.

Decía que las reinas así obtenidas son más bellas, más puras y que provenían de la estirpe que él quería.

Si todo se hace a una temperatura elevada, la fecundación del óvulo tanto da que sea del oviducto como en el óvulo recién puesto. El resultado es el mismo. Es un método interesante para ver los resultados, no precisando de ningún tipo de instrumental.